Selección y administración de vacunas
Se recomienda que la administración se realice en los sitios
establecidos por la AAFP y adoptados por el Grupo de Tareas del Sarcoma
Vacunal Felino. Se desaconseja el uso de viales multidosis, porque el
mezclado inadecuado puede resultar en una distribución despareja
del antígeno y del adyuvante, dando como resultado una disminución
de la eficacia o un aumento de la posibilidad de eventos adversos; la
contaminación iatrogénica es un riesgo adicional. Este Grupo
Consultor desaconseja el uso de vacunas polivalentes, salvo en el caso
de la que contiene exclusivamente una combinación de virus de panleucopenia
felina, herpesvirus-1 felino y calicivirus felino. Esta opinión
esta fundada en la creencia de que a medida que aumenta la cantidad de
antígenos, también lo hace la probabilidad de eventos adversos.
Además, el uso de vacunas polivalentes puede forzar a los veterinarios
a administrar antígenos no necesitados por el paciente
Panleucopenia Felina
La Panleucopenia Felina es causada por el Parvovirus Felino (FPV). Este
virus permanece infeccioso por meses o años en el ambiente y es
diseminado principalmente por la ruta fecal-oral. Los fómites (por
ej.: jaulas, platos de alimento, bandejas sanitarias, personal de atención
de la salud) juegan un papel importante en la transmisión del organismo.
Los signos clínicos de la infección incluyen letargo, anorexia,
vómitos, diarrea, fiebre y profunda panleucopenia; la mortalidad
es mayor en animales susceptibles jóvenes. La infección
in-útero con FPV es una causa común de hipoplasia cerebelar.
La vacunación contra FPV es recomendada en todos los gatos. La
inmunidad hacia la Panleucopenia Felina se obtiene principalmente a través
de la respuesta de los anticuerpos a la infección natural, por
vacunación o por transferencia pasiva de anticuerpos maternales
a los gatitos. Los anticuerpos maternales pueden interferir con la inmunización
cuando los títulos de anticuerpos son altos en el período
neonatal. Los títulos de anticuerpos maternos generalmente disminuyen
lo suficiente para permitir la inmunización alrededor de las 12
semanas de vida. La inmunidad proporcionada por las vacunas de Panleucopenia
Felina se considera excelente, y la mayoría de los animales quedan
completamente protegidos de la infección y de la enfermedad clínica.
Los datos tanto serológicos como de exposición de desafío
indican que una vacuna de FPV parenteral induce una inmunidad que se mantiene
por lo menos 7 años. Por lo tanto, luego de la serie inicial de
vacunaciones y la revacunación un año después, los
gatos deben ser vacunados con una frecuencia no superior a una vez cada
3 años.
Se encuentran disponibles vacunas a Virus Vivo Modificado (MLV) y vacunas
a virus inactivado con adyuvante, y una vacuna MLV para administración
tópica (intranasal). Estudios experimentales demostraron que la
administración intranasal de vacunas contra parvovirus-2 en cachorros
es menos efectiva que la administración parenteral para sobrepasar
los anticuerpos maternales. La razón más probable es que
menos partículas virales alcanzan el tejido linfático cuando
el producto se administra intranasalmente, en comparación con la
aplicación parenteral, y la replicación en el tejido linfoide
es necesaria para la inmunización con vacunas MLV de parvovirus.
Aunque no se han efectuado estudios semejantes en gatos, el mismo fenómeno
puede ocurrir en esta especie. Por lo tanto, se recomienda precaución
cuando se evalúa el uso de vacunas intranasales para inmunización
primaria en gatitos, especialmente en aquellos residentes en ambientes
en los que es probable la exposición al virus.
Se ha encontrado recientemente que algunos gatos con una enfermedad tipo
panleucopenia estaban infectados con parvovirus canino (CPV-2b). Los estudios
demuestran que las vacunas contra Panleucopenia Felina proveen una inmunización
excelente también contra el CPV-2b, por lo que la infección
con parvovirus canino no debe ser una preocupación en gatos inmunizados
por vacunación contra FPV.
Los eventos adversos relacionados con las vacunas FPV son raros. No se
ha informado de la formación de tumores en el sitio de administración
tópica de una vacuna. La vacunación de una gata preñada
con una vacuna de Panleucopenia Felina a Virus Vivos Modificados puede
resultar posiblemente en una enfermedad neurológica en los fetos
en desarrollo; lo mismo se aplica a gatitos vacunados antes de las 4 semanas
de edad. Por lo tanto, el uso de vacunas MLV debe evitarse en gatas gestantes
y en gatitos de menos de un mes de edad.
Rinotraqueítis Viral Felina y Calicivirus Felino
La Rinotraqueítis Viral Felina, causada por el herpesvirus felino-1
(FHV-1) y la infección con Calicivirus Felino (FCV) son responsables
de hasta el 90% de todos los casos de enfermedades respiratoria superiores
en gatos. Ambos virus se liberan en las secreciones oculares, nasales
y faríngeas de los gatos infectados. Estos organismos son transmitidos
de gato a gato directamente a través de macrogotas expelidas con
los estornudos, o indirectamente a través de fómites contaminados.
La enfermedad es autolimitante, sin embargo, los gatos infectados pueden
desarollar una enfermedad oculonasal crónica. La infección
latente dura toda la vida en gatos infectados con FHV-1; puede ocurrir
una reactivación durante períodos de estrés o luego
de la administración de corticoides. Algunos gatos infectados con
FCV se transforman en persistentemente infecciosos y liberan virus por
largos períodos (meses o años). Aunque es raramente seria
en gatos adultos, la enfermedad causada por estos virus puede ser severa,
y a veces fatal, en gatitos. Debilidad y síndromes inflamatorios
orales crónicos han sido asociados a la infección con calicivirus
y a la vacunación con virus vivos modificados. El riesgo a la exposición
ante FHV-1 y FCV es alto, porque ambos organismos están ampliamente
distribuidos en la población felina.
La vacunación contra FHV-1 y FCV es fuertemente recomendada para
todos los gatos. La inmunidad se logra a través de respuestas inmunitarias
humorales y célulo-mediadas a la infección natural o a la
vacunación, o a través de la transferencia pasiva de anticuerpos
maternos desde la gata los gatitos. Los anticuerpos maternos pueden interferir
con la inducción de una respuesta sistémica del sistema
inmune, de cualquier manera, hacia las 12 semanas de edad los títulos
de anticuerpos maternos disminuyen lo suficiente para permitir una inmunización
parenteral. Las vacunas de administración tópica (intranasales,
conjuntivales) son capaces de inducir una respuesta inmune local aún
en presencia de altos títulos de anticuerpos maternos. Los datos
serológicos y de desafío por exposición indican que
las vacunas contra FHV-1 y FCV parenterales inducen una protección
que dura por lo menos 3 años. Por lo tanto, luego de la serie inicial
de vacunaciones y revacunacíón un año después,
los gatos deben vacunarse una vez cada 3 años.
Independientemente de la ruta de administración, las vacunas FHV-1
y FCV inducen una protección relativa, no completa. En el mejor
de los casos, estas vacunas inducen una respuesta inmune que disminuye
la severidad de la enfermedad; los vacunados no son inmunes a la infección
ni están protegidos de todos los signos de la enfermedad. Las vacunas
FCV disponibles probablemente no inducen inmunidad contra todas las cepas
del virus.
Están disponibles vacunas para administración parenteral
a virus vivos modificados y a virus inactivados y vacunas tópicas
MLV para administración intranasal y conjuntival. Si un gato susceptible
nace o va a ingresar en un ambiente en el cual la enfermedad del tracto
respiratorio superior es endémica (por ej: algunas gaterías,
pensionados y refugios), el uso de productos tópicos puede ser
ventajoso. En esas situaciones puede considerarse la administración
de esos productos en gatitos de 10 a 14 días de edad, sin embargo,
productos que contengan virus vivos modificados de FPV no deben administrarse
a gatitos de menos de 4 semanas de edad. Los eventos adversos asociados
con la vacunación contra FHV-1 y FCV incluyen fiebre leve transitoria,
estornudos, conjuntivitis, descarga oculonasal, debilidad y en el caso
de los productos parenterales, dolor en el sitio de inyección.
Se cree que los estornudos, conjuntivitis, descarga oculonasal y ulceración
del filtrum nasal ocurren más frecuentemente con vacunas para uso
tópico. La formación de tumores en el sitio de aplicación
de una vacuna tópica no se ha informado.
Rabia
La rabia se transmite principalmente a través de heridas por mordedura
de mamíferos infectados. En Estados Unidos, desarrollan rabia más
gatos que perros, y aunque son relativamente resistentes a la rabia, ambas
especies sirven como potenciales fuente de infección para los humanos.
El tratamiento es inefectivo en gatos que desarrollan signos clínicos
y no debe ser intentado dado el alto potencial de infección zoonótica.
Todas las instancias sospechosas o conocidas de rabia deben ser informadas
a las autoridades sanitarias. Deben tomarse las precauciones adecuadas
y los procedimientos de cuarentena que se describen en el "Compendio
de prevención y control de rabia animal".
Aunque se ha informado el desarrollo de sarcomas vacunales asociados a
la administración de varias vacunas, los datos actuales sugieren
que se asocian más frecuentemente con vacunas contra la leucemia
felina y con vacunas contra rabia con adyuvantes. Se observa frecuentemente
inflamación en los sitios de inyección de vacunas de rabia
con adyuvantes, y ha aumentado la preocupación sobre una posible
asociación entre estas reacciones y los sarcomas vacunales. Con
la excepción de una vacuna recombinante vectorizada en un virus
canaripox recientemente aprobada (Merial), todas las vacunas antirrábicas
actualmente en el mercado contienen adyuvantes. En ratas, la inflamación
inducida por el producto recombinante parece ser mínima, pero aún
no se conoce si el uso de esta vacuna será asociado con una disminución
de la posibilidad de sarcomas vacunales. El producto recombinante esta
aprobado actualmente sólo para su administración anual.
La vacunación antirrábica es fuertemente recomendada en
todos los gatos, y es obligatoria por ley en algunos estados y municipalidades.
La USDA obliga a los fabricantes a establecer, a través de estudios
de desafío por exposición, la duración mínima
de la inmunidad proporcionada por las vacunas que venden, y se encuentran
disponibles productos aprobados para su uso anual o cada tres años.
Las regulaciones sobre la administración de vacunas antirrábicas
varían considerablemente dentro de los Estados Unidos; los veterinarios
deben cumplir con los requerimientos legales de su área.
Leucemia Felina
El virus de la Leucemia Felina (FeLV) infecta a los gatos domésticos
en todo el mundo. La transmisión se produce a través de
la transferencia de virus en la saliva o secreciones nasales como resultado
del contacto íntimo prolongado (por ej: acicalamiento mutuo), por
mordeduras o al compartir recipientes para agua o comida. El virus también
puede transmitirse por transfusión de sangre de un gato infectado,
in útero, o a través de la leche. La exposición al
virus persistente en el ambiente en fómites, o en secreciones aerolizadas,
no son medios eficientes de transmisión. Los signos clínicos
de la infección con FeLV se relacionan principalmente con neoplasias,
anemias y enfermedades resultantes de la inmunosupresión.
Los gatitos son los más susceptibles a la infección; la
resistencia aumenta con la madurez. Datos experimentales demuestran que
los gatitos de menos de 16 semanas son los más susceptibles a la
infección, mientras que los gatos mayores son relativamente resistentes.
El mayor riego lo tienen los gatos domésticos a los que se les
permite vagabundear libremente, los gatos callejeros y los gatos silvestres.
También corren riego los que viven en ambientes abiertos con muchos
individuos, los que viven junto con gatos infectados con FeLV, y los residentes
en casas con estado desconocido de FeLV.
La decisión de vacunar a un gato en particular contra FeLV debe
basarse en la edad del animal y su riesgo de exposición. Se recomienda
la vacunación contra FeLV en los gatos con riesgo de exposición
(por ej.: gatos no restringidos a un ambiente cerrado libre de FeLV),
especialmente los menores de 4 meses de edad. La vacunación no
es recomendada en gatos con riesgo mínimo o nulo de exposición,
especialmente los mayores de 4 meses de edad. La habilidad de una marca
particular de vacuna para producir una respuesta inmune suficiente para
resistir una viremia persistente varía de estudio a estudio. Dado
que no se induce protección en todos los vacunados, la prevención
de la exposición sigue siendo la mejor manera de prevenir la infección.
La vacunación contra FeLV no reduce la importancia de examinar
los gatos para identificar los que son virémicos. Es de importancia
crítica que los gatos virémicos no estén en contacto
con otros gatos, especialmente con menores de 4 meses. Por lo tanto, el
estado de infección de todos los gatos debe ser determinado. Los
eventos adversos relacionados con la vacunación contra FeLV incluyen
tumefacción local o dolor, fiebre o letargo transitorios, y formación
de granulomas postvacunales. Aunque se ha informado del desarrollo de
sarcomas luego de la aplicación de otras vacunas, los datos actuales
sugieren que son más frecuentes luego de la administración
de vacunas contra FeLV y antirrábica con adyuvantes. Si se considera
necesaria la vacunación, se recomienda la revacunación anual.
Los gatos deben ser examinados para FeLV previamente a la vacunación
inicial y cuando haya una posibilidad de que hayan estado expuestos al
FeLV desde que fueron vacunados. El método preferido de detección
es la prueba ELISA, y la prueba IFA es el método de confirmación
preferido. Los individuos que se confirmen como positivos no deben recibir
la vacuna pero deben ser segregados de los gatos no infectados.
Clamidiosis
La chlamydia psittaci es un patógeno bacteriano de la conjuntiva
y del tracto respiratorio de los gatos. La transmisión es por contacto
directo gato a gato; la transmisión por fómites es menos
probable porque el organismo es inestable en el ambiente. El signo clínico
más común el la conjuntivitis serosa, la que puede afectar
inicialmente un sólo ojo. Pueden desarrollarse estornudos o descarga
nasal, pero generalmente son leves. Los signos clínicos se hacen
evidentes generalmente entre 5 a 10 días de la infección
y se resuelven con tratamiento antibiótico apropiado. La tasa de
aislamiento del agente se ha informado que va desde aproximadamente el
1% en gatos sin signos respiratorios al 14% en gatos con enfermedad del
tracto respiratorio superior. Las tasas de infección más
altas se informan en los animales de entre 5 semanas y 9 meses de edad.
La inmunidad proporcionada por la vacuna contra C. psittaci se asemeja
a la de las vacunas contra FHV-1 y FCV en que los vacunados son protegidos
contra la enfermedad clínica severa, pero no de la infección.
La frecuencia de eventos adversos relacionados con las vacunas contra
C. psittaci es mayor que las asociadas con otras vacunas comúnmente
empleadas; las reacciones incluyen letargo, depresión, anorexia,
debilidad y fiebre entre 7 a 21 días luego de la vacunación.
A causa de que los signos de enfermedad asociados a la infección
con C. psittaci son comparativamente leves y responden favorablemente
al tratamiento y la preocupación por la mayor incidencia de eventos
adversos que con otros productos, no se recomienda la vacunación
rutinaria contra C. psittaci. La vacunación debe considerarse en
ambientes con múltiples individuos donde se haya confirmado infección
asociada con signos clínicos. Si se juzga necesaria la vacunación,
se recomienda la revacunación anual.
Peritonitis Infecciosa Felina
Los coronavirus felinos (FCoV) varían considerablemente en potencial
patogénico e históricamente han sido asociados en dos biotipos:
coronavirus entéricos felinos (FECV) que causan típicamente
infecciones entéricas subclínicas o leves, y virus de la
peritonitis infecciosa felina (FIPV), que causan la peritonitis infecciosa
felina (FIP). Actualmente, se cree que los FIPV son generados como variedades
mutantes en gatos infectados con FECV. Los coronavirus felinos están
ampliamente distribuidos en la población felina a nivel mundial,
con tasas de seropositivos mayores en ambientes con muchos individuos.
La transmisión del virus ocurre principalmente por la vía
fecal-oral. En los ambientes en los que la infección con FCoV es
endémica, entre el 35% al 70% de los gatos pueden estar eliminando
FCoV en sus deposiciones en un momento dado. La mayoría de los
gatos permanece saludable, aunque unos pocos, generalmente entre el 1
y el 5%, termina desarrollando FIP. Los gatos afectados raramente sobreviven
a pesar del tratamiento. Los gatitos son más frecuentemente afectados
por la FIP, pero se ha informado que la enfermedad puede desarrollarse
en gatos de cualquier edad. Se ha sugerido una predisposición genética,
con mayor incidencia de la enfermedad en ciertas líneas familiares.
Hay considerable controversia sobre la habilidad de las vacunas contra
FIP actualmente disponibles para prevenir la enfermedad. Algunos estudios
han mostrado una protección contra la enfermedad, mientras que
según otros, mostraron pocos beneficios. Se ha demostrado un aumento
anticuerpo-dependiente (ADE) de la enfermedad en estudios de desafío
por exposición, pero no es claro si esta ADE ocurre en condiciones
naturales. Las discrepancias entre los estudios son probablemente atribuibles
a las diferencias en los métodos (por ej, cepas y dosis del virus
desafiante, predisposición genética de los animales a ensayo).
No se ha demostrado protección cuando los animales son vacunados
tienen menos de 16 semanas de edad. Sin embargo, la mayoría de
los gatitos nacidos y criados en ambientes en los que la infección
con coronavirus es endémica, ya estarán infectados para
esa edad. En esas condiciones, la vacunación de los gatos infectados
no ha mostrado ningún beneficio. Hasta la fecha, no se ha demostrado
que la vacuna induzca una protección clínicamente relevante,
y su uso no es recomendado.
Dermatofitosis
Las dermatofitosis en gatos son principalmente causadas por la infección
con Microsporum canis. Se han informado una variedad de manifestaciones
clínicas, incluyendo infección clínica transitoria
e infección crónica con o sin signos clínicos. Aunque
el tratamiento individual es generalmente exitoso, la eliminación
de la infección endémica de los ambientes colectivos contaminados
es cara, trabajosa y larga.
Se ha aprobado una vacuna para su uso como ayuda en la prevención
y el tratamiento de los signos clínicos asociados con la infección
con M. canis. No se ha demostrado que la vacunación prevenga la
infección o elimine los organismos de M. canis de los gatos infectados.
Por lo tanto, la vacunación rutinaria contra M. canis no se aconseja.
Hasta este momento, la eficacia de este producto no ha sido evaluada independientemente.
Basándose en los estudios del fabricante, es razonable considerar
la vacunación como un tratamiento auxiliar para gatos mayores de
4 meses para acelerar la resolución de los signos clínicos.
Si la vacuna induce una respuesta inmune que acelera la resolución
de las lesiones, la cantidad de esporas producidas por los vacunados también
disminuye, por lo tanto, es razonable considerar la vacunación
como parte de un programa de tratamiento en ambientes colectivos donde
la infección con M. canis es endémica. No obstante, la capacidad
de este producto para acelerar la eliminación de infecciones endémicas
no ha sido evaluada. El intervalo de revacunación no se estipula
en el prospecto. Los eventos adversos más importantes asociados
con el uso de este producto son dolor, pérdida de pelo temporaria,
formación de abscesos estériles o granulomas en el lugar
de la vacunación.
Bordetella Bronchiseptica
La Bordetella Bronchiseptica es un cocobacilo pequeño, aeróbico,
gramnegativo reconocido como patógeno del sistema respiratorio
de varias especies animales. La ruta natural de infección en gatos
se cree que es a través de aerosoles o la vía intranasal.
Estudios experimentales de desafío por exposición han mostrado
que la B. bronchiseptica puede actuar como patógeno primario en
gatos; la inoculación en gatitos libres de patógenos resulta
en una enfermedad autolimitante caracterizada por fiebre de variada intensidad,
descarga nasal u ocular, estornudos, tos espontánea o inducida,
rales pulmonares y linfadenopatía submandibular. La bronconeumonía
asociada con la infección natural con B. bronchiseptica ha sido
informada tanto en gatitos como en gatos adultos. Otros factores, incluyendo
el estado de nutrición, superpoblación, infecciones concurrentes
con otros agentes como el FCV o FHV-1, e higiene deficiente, pueden influenciar
el riesgo de infección.
Estudios de seroprevalencia sugieren que la exposición al organismo
es común, con tasas de infección variables entre poblaciones.
La mayor tasa de seropositivos (frecuentemente >80%) se encuentra entre
gatos de refugios y ambientes colectivos, especialmente cuando hay una
historia de enfermedades respiratorias. Las tasas menores se encuentras
en ambientes domésticos con pocos gatos sin historias de enfermedades
respiratorias. Del mismo modo, la tasa de aislamiento del organismo puede
variar. La B. bronchiseptica fue aislada de la orofaringe de 19 sobre
614 (3,1%) y de la tráquea distal en 6 de 614 (1%) de gatos asintomáticos
en refugios de Luisiana. En un estudio reciente de 740 gatos en el Reino
Unido, no se encontró ningún gato doméstico infectado,
pero el 9% de los gatos de criadero y el 19% de los de refugios portaban
el organismo. En el mismo trabajo, el 9% de los gatos saludables y 14
% de los gatos con enfermedad respiratoria fueron positivos. Un hallazgo
adicional fue la fuerte asociación positiva entre el aislamiento
orofaríngeo de B. bronchiseptica y la residencia en ambientes con
una historia reciente de enfermedades respiratorias.
El diagnóstico definitivo de la enfermedad asociada con la infección
con B. bronchiseptica puede ser difícil, en parte a causa de que
los signos de la infección frecuentemente imitan aquellos asociados
con la infección con FHV-1 o FCV. El aislamiento de B. bronchiseptica
en un gato con enfermedad respiratoria apoya el diagnóstico, pero
el transporte del organismo en gatos asintomáticos impide el establecimiento
de una relación causa-efecto directa. La resolución de la
enfermedad con medicación antimicrobiana elegida apropiadamente
puede sugerir un rol causal para B. bronchiseptica, pero la naturaleza
autolimitante de muchos casos de enfermedad viral del tracto respiratorio
superior no permite atribuir la curación únicamente al tratamiento
antibiótico.
Recientemente ha sido aprobada una vacuna para prevenir la enfermedad
causada por B. bronchiseptica. Este producto contiene un cultivo vivo
de virulencia reducida de B. bronchiseptica y está aprobado para
administración por la ruta intranasal a gatos de 4 semanas o más.
La eficacia de la vacuna ha sido independientemente evaluada, pero en
los estudios efectuados por el fabricante para conseguir la aprobación,
gatos libres de patógenos, de 4 semanas de edad, experimentaron
signos menos severos de la enfermedad que los animales de control sin
vacunar cuando fueron expuestos al agente 3 semanas después de
la vacunación. Hasta la fecha, los estudios para evaluar la duración
de la inmunidad no han sido completados, y el intervalo de revacunación
no figura todavía en el prospecto. No se recomienda el uso rutinario
de esta vacuna. Es razonable considerar el vacunar a gatos que entran
o residen en ambientes comunitarios (refugios, gaterías, pensionados)
donde se haya confirmado la enfermedad asociada con B. bronchiseptica.
De cualquier manera, la habilidad del producto para reducir la prevalencia
de la infección o la severidad de la enfermedad en tales ambientes
no ha sido evaluada.
Giardiasis
La infección de gatos con el protozoo Giardia Lamblia se asocia
con enfermedad gastrointestinal aguda o crónica que puede ser desde
subclínica a severa. A causa de los gatos infectados liberan quistes
de manera intermitente, el diagnóstico de la infección con
G. lamblia es frecuentemente dificultoso y requiere múltiples exámenes
fecales. Están disponibles varios métodos diagnósticos,
incluyendo el examen de extendidos fecales, el método de centrifugación
con sulfato de zinc, y el uso de un test de ELISA. No hay actualmente
un tratamiento aprobado para gatos, y aunque el tratamiento normalmente
controla los signos de la enfermedad, se desconoce si termina con la infección.
La efectividad del tratamiento es altamente variable, y se encuentran
frecuentemente organismos resistentes. La G. lamblia se transmite por
la vía fecal-oral, especialmente en ambientes superpoblados (por
ej. mediante el acicalamiento mutuo), por la exposición a bandejas
sanitarias contaminadas y por consumir presas. La Giardiasis es una enfermedad
zoonótica reconocida, pero el papel jugado por los gatos no ha
sido bien establecido.
Recientemente la USDA ha aprobado una vacuna para ayudar en la prevención
de la enfermedad asociada con la infección con G. lamblia y reducción
en la severidad de la liberación de quistes. Esta vacuna está
compuesta por trofozoítos de G. lamblia cuantificados, homogeneizados
e inactivados químicamente, y contienen un adyuvante encontrado
en otros productos felinos del mismo fabricante, pero distinto del usado
en los productos para caninos. Esta vacuna está aprobada para su
uso en gatos de 8 semanas o mayores. Hasta el momento, la eficacia de
esta vacuna no ha sido evaluada independientemente, pero en estudios realizados
por el fabricante, los vacunados tuvieron una reducción estadísticamente
significativa en la severidad de los signos clínicos (diarrea),
duración de la eliminación de quistes, y prevalencia de
la infección (porcentaje de gatos con trofozoítos al final
de las pruebas), comparados con los animales de control. Se demostró
que la protección persistía por lo menos por 1 año
después de la vacunación.
El uso rutinario de esta vacuna no está recomendado, pero como
los vacunados tuvieron signos menos severos de la enfermedad y eliminaron
quistes durante menos tiempo, es razonable considerar la vacunación
como parte de un programa integral de control en ambientes donde la exposición
a G. lamblia es clínicamente significativa. Cuando persiste la
exposición al parásito, se recomienda la revacunación
anual. Algunos vacunados pueden eliminar quistes luego de una exposición
a la G. lamblia; por lo tanto, deben implementarse prácticas apropiadas
de higiene y sanidad aún con gatos vacunados. La habilidad de este
producto para ayudar a acelerar la eliminación de infecciones endémicas
en ambientes colectivos no ha sido evaluada todavía.
Traducción: Jorge Nealon
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